Sopetón
Por fin.
Empiezo un diario que debería haber empezado hace muchos años. Quizás más de 40. Quién sabe... Debo haber tenido diarios, pero si los hubo ya no existen.
Un diario donde escriba sin pensar demasiado. Día a día. Todas esas cosas que si no las escribo, siento que me quedaron pendientes, que debería haberlas "puesto" en algún lado. Todas esas sensaciones, esos procesos, esas reflexiones. Que pienso que me pueden servir después. O que le pueden servir a otra gente (tema aparte ese de hacer cosas para que "después puedan servirle a alguien")
El tema es que estos días estoy en días de concreciones. Hoy empiezo este diario, sin detenerme mucho ni en el nombre del Blog. Ni en su estética. Ni en ninguno de esos detalles que no hacen a la cosa.
Y mañana empiezo a entrenar Clown, en La Carpintería, con Juli Carrera.
Me diagnosticaron un Melanoma Lentigo Maligno. Me enteré hace unos días, cuando volvimos de un viaje hermoso con Kyle y Juana. Un viaje que hicimos después de casi 4 años de no viajar, primero por la pandemia y después por otro cáncer que me diagnosticaron antes: en mi mama izquierda.
Desde que empezó aquel proceso que siento que escribir es LA cosa. Siempre tuve esa relación loca con la escritura. Siempre necesité escribir y nunca lo hice como quería hacerlo. Coquetée con los blogs, con cada posteo de FB o de IG, con muchos mails. Hasta con mensajes de Whatsapp. Abrí y empecé decenas de cuadernos con la idea de que serían EL cuaderno en el que empezaría a escribir con un cierto orden, con un cierto sentido, con una cierta dirección.
El tema de para quién escribo es un tema. Esa cosa de la inmediatéz. Escribir un post de FB o de IG es llegar a un lector casi inmediato. Hay poco proceso. Y hay respuesta inmediata.
Escribir para un lector que quizás te leerá en años, es otra cosa. La sensación interna de este tipeo es diferente a la de aquellos a los que estaba más acostumbrada.
Pienso en ordenar el material. Y siento, otra vez (y van unas cuantas), que un libro escrito por mí no podría tener un orden muy meticuloso. Tendría indudablemente ese tinte caótico donde el paquete de galletitas de semillas se mezcla con las pantuflas y las pilas para descartar. Pero ¿cómo hacer que mi caos resulte accesible para otres seres humanes que no son yo? ¿cómo hacer que a alguien le interese algo que, posiblemente vaya a saltar de un tema a otro con una caprichosidad notable?
Pero ese no es el tema hoy. Como no lo es el nombre del blog, o del libro. Como no lo es la estética. Como no lo es el estilo, o incluso la corrección gramatical. Hoy el tema es empezar a escribir. Estas cosas que pasan, que me pasan. Estas cosas que soy yo.
Empecé Marathón también. Ayer a la noche. Porque sí. Estaba jugando un jueguito del celu que me había instalado un día que estaba muy nerviosa y necesitaba que mi cabeza entrara en modo mazapán. Y de golpe, como si me hubieran pegado un sopapo, me lo desinstalé, subí, agarré el libro y me metí en la cama a leer.
Casi tan de sopetón como le escribí a Juli para empezar a entrenar. Casi tan de sopetón como empecé este diario blog.
Espero que todo esto no quede en la nada, como tantas de esas cosas que empecé alguna vez. Pero vamos a formularlo sin el "no". Espero que esto crezca, que tome una dirección concreta. Espero que sea mucho que el enésimo cuaderno que empiezo. Espero que se materialice y tome forma compartible con al menos algunas personas.
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